Monday, August 17, 2009

Cildo Meireles en el MUAC


Ir el MUAC para mi es siempre una aventura. Es como la visita escolar mandatoria que te toma al menos medio día y de la cual regresas cansado y con interrogantes e ideas nuevas. Se dice que entre el mundo del arte, las exposiciones del MUAC no siempre tienen buena respuesta. Quizá sea una mala comparación, pero el MUAC para mi es como el New New Museum de NY... muchas críticas contra él, pero bien que todos lo visitan, generan una opinión y van a regodearse.

Esta última vez que fui, lo disfrute mucho. De hecho hasta se me pasaron los corajes que estaba haciendo ese día, o al menos se aligeraron cuando me di cuenta de la magnitud de la obra de Cildo Meireles. Como muchos simples mortales, llegué sin información de la muestra o del artista. Lamentablemente, no me he aplicado en cuanto al arte Brasileño, pero estuvo mejor así pues me sentí como en una peli de la cual no sé nada, y al final me llevo una gran sorpresa por que no generé expectativas. Es impresionante como cambia la percepción del espacio al pararte en medio de los hilos que forman un cubo... Al ver los dibujos o los bocetos, sentía que Cildo me iba explicando como realizaba estas esculturas/instalaciones. No me gustó mucho la pieza de los billetes con caras de alguien o algo... pero al menos recuerdo eso. Los diferentes cuartos con instalaciones radicalmente diferentes si me hicieron sentir como en la "Casa del Tío Chueco", o en "Alicia en el País de las Maravillas", o simplemente en casa de las Chapa (mis primas) jugando con los muebles y la luz. Debo confesar que no me quise meter al cuarto obscuro del cual la gente salía manchada de talco...La instalación de los vidrios rotos, me enojó por que no era necesario que me metiera a caminar sobre ellos, pero lo hice por que seguía a alguien más y quería descubrir que estaba en el centro (una bola de celofanes de varios colores). A dos pasos del enojo, entré a la de la balanza o la "Más, Menos" en la que había varias bolas del mismo tamaño, pero con pesos variables y me encantó... El salón rojo se me hizo muy buena idea. Que compartido Cildo, estuvo bueno que incluyera obra de otros artistas... de hecho, me gustaron varias y me rehusaba a entrar a la parte obscura, pero de nuevo, como venía siguiendo a alguien, no me dio tanto miedo. Mi cuarto favorito fue el de las cintas métricas y los relojes con los números caídos... Así me siento yo, atrapada en las medidas del tiempo y el espacio.

Lo demás, no lo recuerdo.

Vaya excursión!

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