Monday, August 17, 2009

Yishai Jusidman, Las rutas de la abstracción y Presuntos Culpables.

The Economist Shuffle #5 - Yishai Jusidman


Hmm por donde empezar?

Llevaba tiempo si ir a este museo. No se me había ocurrido y creo que es por la falta de promoción cultural que tiene (definitivamente no está en mi top of mind ni encabezando la lista de eventos en Facebook). Su imagen necesita una renovación y ni siquiera tiene una página web. Es una lástima que no puedan juntar 50mil pesos para pagar un dominio, diseñar algo sencillo y tener una dirección en la aldea global... Al menos un blog deberían hacer, pero bueno, esa no es la razón por la cual les comparto mi experiencia del domingo pasado.

Ya me encontraba en la calle y de buen humor. Había salido del cine de ver "Qué Pasó Anoche" (The Hangover) y decidí palomear el MAM. La primera razón por la que me lancé a Chapultepec fue para ver las sillas de mi ante comedor. Hace ya cuatro meses que me pidieron prestadas. Se trata de una silla con descansabrazos y una sin del diseñador norteamericano que fue a estudiar a la Bauhaus y después se autoexilió a México en donde diseñó una serie de muebles modulares al alcance de la clase media del país. La persona que las ubicó primero en mi casa fue Omar Crúz, quien entre pláticas escuchó que Ana Elena Mallet estaba buscando muebles de esa marca y le comentó sobre los míos. Caminé por los pasillos de la expo hasta dar con la instalación de las sillas. Creo que pusieron una super alto y no se logra apreciar tan bien el diseño. Quizá era para que vieras la plaquita que tiene abajo o para que apreciaras la estructura de soporte de la silla, que sé yo. El caso es que estas preciadas piezas del diseño mexicano moderno fueron a dar a mi casa después de un paseo por La Lagunilla. Esta expo fue la que más me gustó del museo. Estuve mucho tiempo contemplando con fascinación las revistas de arquitectura, los cuadros de Felguérez y los logos que fueron creados en esas épocas (muchos son de empresas regias. Ajuá!).

La segunda razón por la cual visité el MAM fue por que mi casera, Vida Yovanovich, expuso una pieza en la planta alta. La exposición se llamaba "Presuntos Culpables" y sus fotos de mujeres en la cárcel muy a penas se podían ver. Estaban en una especie de cuarto hecho de tablaroca que tenían rupturas intencionales de las cuales se les salían las estructuras de metal. Las fotos casi no se veían pues estaba muy obscuro y la verdad, creo que hubiera estado mejor que las mostrara enmarcadas o simplemente impresas y sobre la pared. Después caminé por el pasillo auditivo (y muy obscuro) de Rogelio Sosa en el cual escuchabas ruidos de la cárcel (y quizá olores también por que cuando entré alguien aprovechó para tirarse uno) y al salir me topé con una serie de vitrinas con utensilios hechizos como de boy scout jodido producidos por un colectivo que se armó en una cárcel. También había un cubo o cuarto obscuro de Santiago Sierra suponía ser una celda de castigo (I don't think so.... seguro las celdas de castigo apestan a orines y a secreciones y esta era una caja muy mona con olor a pintura de museo en la cual reflexionas pero no te atormentas). Las fotos de Aridjis muy buenas y el Time Divisa del chavo recién salido de La Esmeralda también le dan otra dimensión a la expo. No sé... mixed feelings. Medio pretenciosa, pero sin duda diferente!

Luego me pasé a ver la expo de Yishai Jusidman y como ya estaba saturada de info, solo pude digerir las pinturas tituladas "Geishas" y las piezas basadas en fotos de The Economist. Jusidman es un gran pintor, no cualquiera puede con temple... y él es un master.

Y para rematar había una expo de foto del acervo del museo y de esta colección me gustó la fotografía titulada "Polvareda" de Rodrigo Moya en donde un par de elegantes damas de los cincuentas caminan cubriéndose de la polvareda por el paseo de la Reforma.

Cildo Meireles en el MUAC


Ir el MUAC para mi es siempre una aventura. Es como la visita escolar mandatoria que te toma al menos medio día y de la cual regresas cansado y con interrogantes e ideas nuevas. Se dice que entre el mundo del arte, las exposiciones del MUAC no siempre tienen buena respuesta. Quizá sea una mala comparación, pero el MUAC para mi es como el New New Museum de NY... muchas críticas contra él, pero bien que todos lo visitan, generan una opinión y van a regodearse.

Esta última vez que fui, lo disfrute mucho. De hecho hasta se me pasaron los corajes que estaba haciendo ese día, o al menos se aligeraron cuando me di cuenta de la magnitud de la obra de Cildo Meireles. Como muchos simples mortales, llegué sin información de la muestra o del artista. Lamentablemente, no me he aplicado en cuanto al arte Brasileño, pero estuvo mejor así pues me sentí como en una peli de la cual no sé nada, y al final me llevo una gran sorpresa por que no generé expectativas. Es impresionante como cambia la percepción del espacio al pararte en medio de los hilos que forman un cubo... Al ver los dibujos o los bocetos, sentía que Cildo me iba explicando como realizaba estas esculturas/instalaciones. No me gustó mucho la pieza de los billetes con caras de alguien o algo... pero al menos recuerdo eso. Los diferentes cuartos con instalaciones radicalmente diferentes si me hicieron sentir como en la "Casa del Tío Chueco", o en "Alicia en el País de las Maravillas", o simplemente en casa de las Chapa (mis primas) jugando con los muebles y la luz. Debo confesar que no me quise meter al cuarto obscuro del cual la gente salía manchada de talco...La instalación de los vidrios rotos, me enojó por que no era necesario que me metiera a caminar sobre ellos, pero lo hice por que seguía a alguien más y quería descubrir que estaba en el centro (una bola de celofanes de varios colores). A dos pasos del enojo, entré a la de la balanza o la "Más, Menos" en la que había varias bolas del mismo tamaño, pero con pesos variables y me encantó... El salón rojo se me hizo muy buena idea. Que compartido Cildo, estuvo bueno que incluyera obra de otros artistas... de hecho, me gustaron varias y me rehusaba a entrar a la parte obscura, pero de nuevo, como venía siguiendo a alguien, no me dio tanto miedo. Mi cuarto favorito fue el de las cintas métricas y los relojes con los números caídos... Así me siento yo, atrapada en las medidas del tiempo y el espacio.

Lo demás, no lo recuerdo.

Vaya excursión!